Autoconocimiento

Autoconocimiento

La búsqueda del autoconocimiento está en el corazón de la mayoría de las religiones y corrientes filosóficas y psicológicas alrededor del mundo, desde hace más de dos mil años, y a la fecha hay muchos debates al respecto y nuevas tendencias de cómo abordarlo.

La velocidad con la que vivimos hoy en día no deja espacio en nuestro día a día para cuestionarnos si lo que hacemos y cómo lo hacemos, es la mejor versión de nosotros o si hay espacio para generar en nosotros un cambio positivo.

Actualmente el coaching es una técnica muy difundida en el mundo empresarial, que ayuda a los directivos de las grandes corporaciones a evaluar la forma en como actúan, cruzando la información de su comportamiento en los distintos ambientes donde se desempeña (trabajo, familia, amigos), identificando fortalezas y debilidades, y haciendo un plan de acción para futuro, con sus respectivas sesiones de retroalimentación. Algo muy resumido de cómo funciona el coaching, pero queda claro que el foco es el autoconocimiento para aceptar los defectos, mejorarlos, explotar nuestras fortalezas y mejorar continuamente.

A continuación, comparto 3 ideas de Mark Manson (markmanson.net) en su ebook Self-Knowledge, que nos ayudarán a aprender a entrenar nuestra mente para observar y cuestionar nuestras creencias (las creencias son poderosas), ya que las creencias sobre nosotros mismos, afecta no solamente nuestra conducta sino también nuestro éxito en este mundo.

Idea # 1: Las dos mentes

Nuestra mente es poderosa y controlarla requiere de mucho esfuerzo y disciplina, práctica, perseverancia y paciencia.

¿Por qué es poderosa?

Pues justamente porque su influencia es determinante para ser quienes somos y definir nuestro comportamiento y actitud ante la vida.

Un primer paso para el autoconocimiento es el conocer nuestra mente, tratar de controlarla, y tenerla como un aliado, ya que uno de los poderes que tiene sobre nosotros es que puede andar por su cuenta y nos puede llevar por caminos indeseados, esto es hablando de conductas, creencias y emociones.

Mark Manson nos menciona que tenemos dos mentes: La Mente Pensante y La Mente Observadora.

La Mente Pensante es la que no para nunca y siempre está generando pensamientos sin algún control, es la que siempre está charlando en nuestra cabeza. Si alguna vez has intentado meditar, entenderás a lo que se refiere, es muy difícil lograr poner la mente en blanco.

La Mente Observadora es la que observa a tu mente pensante despacharse con todo ese contenido que nos resulta tan difícil controlar, es la que está observando tu esfuerzo por eliminar todo de tu mente cuando están rondando los pensamientos de lo que tienes que hacer mañana y las preocupaciones del trabajo y la familia.

Cuando nuestra Mente Pensante se obsesiona con algo es muy difícil que nuestra Mente Observadora pueda controlarla.

Según Mark Manson: “El beneficio de ser conscientes de las dos mentes y controlarlas nos permitirá ser más objetivos con nuestros pensamientos y sentimientos.

Lo mismo con nuestras emociones, y eso es realmente de donde vienen la mayoría de nuestros sufrimientos, no de las emociones negativas propiamente dichas, sino por el hecho de que somos incapaces de evitar ser absorbidos dentro de las emociones negativas.

La mayoría de nuestro stress psicológico y emocional ocurre debido a que nuestra Mente Pensante y nuestra Mente Observadora están fusionadas y no reconocemos la diferencia entre ambas.

El truco es no fusionarnos con las emociones cuando surgen.”

En Zen aconsejan que en lugar de decir “estoy enojado”, se diga “me siento enojado”. En lugar de decir “estoy nervioso”, se diga “me siento nervioso”. En lugar de decir “estoy celoso”, se diga “me siento celoso”.

De esta forma identificas la emoción, pero no eres controlada por ella.

“Las emociones no son una opción, la conducta sí.”

El truco es aceptarlas y dejarlas ir. Esto es una habilidad y un proceso, que no puede ser practicado mientras no reconozcas que hay dos mentes y que tu sólo controlas una. Mientras estemos fusionados con nuestra Mente Pensante, no hay separación entre nuestras emociones y nuestra identidad.

El hecho de que nuestra Mente Pensante produzca excusas, para no hacer lo que tenemos que hacer, y emociones negativas involuntariamente, nunca va a cambiar, ya que son procesos naturales del cerebro humano. No podemos escaparnos de ellas, pero si podemos aceptarlas, desactivarnos de ellas y luego actuar a pesar de ellas.

Estos son algunos ejercicios que nos comparte Mark Manson, que nos pueden ayudar a separar nuestras dos mentes y tener más control de nuestra conducta a pesar de nuestros pensamientos y emociones:

  1. Cuando quiera que sintamos una fuerte emoción o pensamiento, no nos identifiquemos con ello y luego tomemos posesión de ello.

“Mi jefe no es un idiota. Pero Yo estoy teniendo el pensamiento de que mi jefe es un idiota.”

“No odio a mi exesposo. Estoy sintiendo odio hacia mi exesposo.”

“No estoy solo y deprimido. Estoy sintiendo soledad y depresión.”

El lenguaje es muy poderoso. Dejar de identificarnos con estos pensamientos y emociones, implica que son estados temporales y no condiciones permanentes, y nos fuerza a tomar responsabilidad de ellos. Ellos no son la culpa de nadie, simplemente están.

  1. Agradezcamos a nuestra Mente Pensante por las emociones y los pensamientos negativos, ya que eso nos fuerza a aceptar nuestras emociones negativas en lugar de pelear con ellas.

“Gracias Mente Pensante por sentirme nervioso antes de mi cita esta noche. ¡Eso me mantendrá alerta!”

“Gracias Mente Pensante por estar molesta con mi jefe. Realmente aprecio lo mucho que te preocupas por mí.”

Esto puede parecer un poco tonto, pero con el tiempo encontrarás que minimiza el poder de los pensamientos y las emociones, logrando que podamos tomar acción a pesar de que existen.

  1. Finalmente, si hay algo que realmente nos está molestando, probemos lo siguiente:

Tomemos eso que nos molesta tanto y mantengámoslo en nuestra mente. Convirtámoslo en una frase simple como “tengo miedo de renunciar a mi trabajo.”

Ahora cerremos nuestros ojos e imaginemos a Bugs Bunny diciendo la frase mientras mastica una zanahoria, luego a Mickey Mouse diciéndola mientras baila y hace volteretas.

Ahora, convirtámoslo en una imagen, pongamos la imagen en una pantalla de televisión, con una puesta en escena llena de colores. Tratemos de que el pensamiento se vea y suene completamente ridículo en nuestra mente, tomémonos nuestro tiempo y juguemos con él, tratemos de reírnos.

Después de hacer esto por uno o dos minutos detengámonos ¿Cómo nos sentimos?

Lo más probable es que nos sintamos mucho mejor al respecto y la emoción negativa no sea tan potente como lo era antes.

Separar tu Mente Observadora de tu Mente Pensante es un hábito que requiere práctica. Pero una vez que empiezas a hacerlo, vas a sentirte menos y menos esclavo de tus pensamiento y emociones. Tu tomarás más control de tu vida interna diaria y te sentirás mejor.

Según la opinión de Mark Manson, este es el paso más simple y más importante para desarrollar una autodisciplina y actuar a pesar de cualquiera que fuera el rollo mental del que padezcamos.

Una vez que diferenciemos nuestras dos mentes, podemos empezar a evaluar nuestros pensamientos y sentimientos de una manera objetiva y decidir cuáles son provechosos y cuales son dañinos.

Idea # 2: No creas lo que es verdad, sino lo que es útil

Pues sí, hay creencias que llevamos incorporadas en nuestra mente que no son útiles para nuestra vida, en palabras de Mark Manson:

“Muchas veces nuestros problemas no son realmente problemas, más bien síntomas de creencias inútiles.

No importa si una creencia es verdad o no, lo que importa es que sea útil.”

Aquí debemos tener un especial cuidado ya que no todo lo que escuchamos, leemos o vemos es 100% cierto, de hecho, si usamos los buscadores para encontrar información de algún tema en internet, podemos darnos cuenta de que siempre hay una posición de debate al respecto en algún punto de la supuesta verdad sobre dicho tema.

Una explicación a esto es el modelo mental “Sesgo inconsciente”, mediante el cual nuestras propias creencias afectan nuestras acciones y los resultados que obtenemos, habiéndose demostrado que incluso los grandes científicos que revolucionaron al mundo con sus descubrimientos lo hicieron afectados por este modelo mental, quedando de esta forma, una ventana abierta al debate.

El punto es que, nos demos cuenta o no, en algún momento elegimos todas nuestras creencias. Algunas veces las elegimos conscientemente por razones muy específicas, algunas veces las elegimos inconscientemente (los padres nos las inculcan).

Ahora y ¿qué pasa con los aprendizajes de nuestras propias experiencias? ¿son mías y nadie me va a debatir eso no? ¿puedo formarme una creencia propia a raíz de ellas no?

Si claro, pero con cautela. Esto es lo que escribe Mark Manson al respecto:

Casi todo lo que conocemos es de segunda mano o basado en creencias.

Pero incluso cuándo se trata de experiencias que tenemos de primera mano, recientes estudios psicológicos han demostrado que nuestras percepciones de nuestras propias experiencias frecuentemente no son de fiar.

El psicólogo Daniel Kahneman demostró que realmente recordamos algunos detalles sobre experiencias y que luego de un tiempo “parchamos los huecos” en nuestra memoria con nuestras presunciones, y por supuesto, nuestras creencias.

Otros investigadores han demostrado que frecuentemente adaptamos nuestras creencias a lo que mejor se acomoda a nuestras emociones e impulsos, no basado en lo que realmente sucede o lo que las evidencias sugieren.”

Hasta aquí podemos decir que estamos evaluando nuestras creencias y de dónde proceden, pero el problema es que no todas las creencias nos ayudan, algunas nos lastiman, y considerando el modelo mental “Sesgo de confirmación”, que es la tendencia humana a darnos cuenta y observar solamente los fenómenos que soporten nuestras creencias previas, las creencias que nos lastiman no harán otra cosa que prepararnos un sendero de sufrimiento innecesario.

Para cerrar esta idea, en palabras de Mark Manson:

“Muchas veces nuestros problemas no son realmente problemas, más bien síntomas de creencias inútiles.

No importa si una creencia es verdad o no, lo que importa es que sea útil.

La próxima vez que te sientas estúpido o inseguro, incompetente o incapaz de lograr algo, feo e indeseado, o que una situación es imposible, pregúntate si son creencias útiles para ti.

Porque no importa qué es verdad y qué no. En la mayoría de las circunstancias la verdad está sujeta a un debate sin fin, así que ¿por qué no debatir del lado que nos convenga?”.

Idea # 3: La creencia principal

En palabras de Mark Manson:

“Hay una realización de la cual emerge todo el potencial del crecimiento personal. Es la realización de que tú eres responsable de todo lo que hagas en tu vida, sin importar las circunstancias externas.

Es la simple opción de tomar responsabilidad de nosotros mismos y nuestros propios valores, lo que nos permite sentirnos en control con todo lo que nos pasa, transformar nuestras experiencias negativas en positivas. La idea de ser responsable de todo lo horrible y desafortunado que nos pasa, puede de alguna forma liberarnos de ello.

Nuestra responsabilidad por nosotros mismos desata un cumplimiento más profundo al permitirnos interpretar todo lo que confrontamos en un valor que satisfaga nuestras necesidades. Los niños ingobernables nos otorgan la oportunidad de ser buenos padres e inculcar disciplina y responsabilidad. Un despido del trabajo nos otorga la oportunidad de experimentar con nuevos caminos profesionales con los que siempre hemos soñado. Una terrible ruptura amorosa nos otorga la oportunidad de darnos una mirada honesta a nosotros mismos y cómo nuestros comportamientos afectan nuestras relaciones con las personas que queremos.

Las experiencias negativas son parte de la vida. La pregunta no es si las tenemos o no, sino que hacemos con ellas.

La responsabilidad nos permite usar nuestro dolor como palanca para empoderarnos, para convertir nuestro sufrimiento en fortaleza, nuestra pérdida en oportunidad.

Los valores requieren más que una simple elección para creer en ellos. Deben ser cultivados, probados conscientemente y reforzado por la experiencia. Los valores no tienen importancia sino contienen algún tipo de manifestación en el mundo real, algún beneficio tangible en forma de experiencia positiva.

No siempre controlamos lo que nos pasa, pero si controlamos como interpretamos lo que nos pasa y como respondemos a lo que nos pasa. Por lo tanto, lo reconozcamos o no, siempre somos responsables de nuestras experiencias. Incluso escoger el no interpretar conscientemente los eventos de nuestras vidas, es también una interpretación de los eventos en nuestras vidas.

Lo queramos o no, siempre tenemos un papel protagónico en lo que está ocurriendo con nosotros. Siempre estamos interpretando el significado de cada momento y ocurrencia. Siempre estamos creando valores de nosotros mismos y los demás. Y siempre estamos escogiendo nuestras acciones basados en esos valores. Nos demos cuenta o no, siempre estamos escogiendo nuestras acciones, y desde ya, somos responsables de nuestras experiencias negativas, sólo que no siempre somos conscientes de ello.”

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