VÍCTIMAS DEL NO AMOR

En primer lugar, el amor es una emoción, un estado momentáneo que surge para infundir tu mente y tu cuerpo por igual. El amor, como todas las emociones, emerge como un patrón climático distinto y de rápido movimiento, una fuerza sutil y siempre cambiante. En cuanto a todas las emociones positivas, el sentimiento interno que el amor te brinda es inherentemente exquisito: se siente extraordinariamente bien, como se siente una bebida larga y fresca de agua cuando estás sediento en un día caluroso. Sin embargo, mucho más allá de sentirse bien, un micro momento de amor, como otras emociones positivas, literalmente cambia de opinión. Expande su conciencia de su entorno, incluso su sentido de sí mismo. Los límites entre usted y no usted, lo que se encuentra más allá de su piel, se relajan y se vuelven más permeables. Mientras está infundido de amor, ve menos distinciones entre usted y los demás. De hecho, su capacidad de ver a los demás, realmente los ve de todo corazón, se abre de golpe. El amor puede incluso darte una sensación palpable de unidad y conexión, una trascendencia que te hace sentir parte de algo mucho más grande que tú.

El amor del que hablo aquí también está lejos de ser exclusivo. No es solo ese sentimiento único que reserva para su cónyuge o su pareja romántica. Incluso se extiende más allá de sus cálidos sentimientos por sus hijos, padres o amigos cercanos. El amor puede llegar mucho más lejos de lo que normalmente permitimos. De hecho, nadie — joven o viejo, apasionado o reservado, soltero o casado — necesita ser excluido.

Quizás en contra de la intuición, el amor es mucho más omnipresente de lo que creías posible por el simple hecho de que el amor es conexión. Es ese estiramiento conmovedor de tu corazón que sientes cuando miras a los ojos de un recién nacido por primera vez o compartes un abrazo de despedida con un querido amigo. Incluso es el cariño y la sensación de propósito compartido que inesperadamente puedes sentir con un grupo de extraños que se han unido para maravillarse de la eclosión de las tortugas marinas o animar un partido de fútbol. La nueva versión del amor que quiero compartir con ustedes es esta: el amor florece prácticamente en cualquier momento en que dos o más personas, incluso extraños, se conectan a través de una emoción positiva compartida, ya sea suave o fuerte.”

Fuente https://fs.blog/2014/02/barbara-fredrickson-love/ extracto de la obra Love 2.0 de Barbara Fredrickson

Hoy en día, después de mucho recorrido, de mucho aprendizaje y de viajes al más allá (no piensen mal, son viajes al interior de uno mismo, más allá de lo exterior de lo sensible), así como de mucho cuestionamiento, enfrentamientos, decepciones y logros, puedo afirmarte que hay dos cosas en la que debemos preocuparnos para vivir en paz, estable, gozando:

  • Amor: aprender a amar y a que te amen.
  • El autoconocimiento, equilibrio entre amor propio y amor a otros, es un proceso que dura toda la vida. La batalla con el ego nunca acaba.

Este recorrido, este aprendizaje es distinto para cada persona, digamos que cada uno debe encontrar su forma, su proceso, ya que somos únicos, nuestras realidades de crecimiento y experiencias de vida son distintas, un hecho que debemos aprender a aceptar y, dependiendo de las circunstancias y de cómo asumamos dicha responsabilidad, es que lograremos evitar ser víctimas del no amor.

Para los hombres, en la sociedad todavía machista en la que vivimos, el amor nos hace vulnerables, nos debilita, y así lo hemos interiorizado desde niños, volviéndonos presas fáciles del no amor, complicando la ruta hacia el descubrimiento de que el amor es el único camino a la plenitud (https://cambiopositivope.wordpress.com/2018/12/15/exito-y-plenitud/), o la fuente de una fuerza a prueba de todo.

Cualquiera puede ser víctima del no amor, pero no cualquiera logra liberarse de esa prisión. Nunca es tarde para intentarlo.

Personalmente he podido ser testigo de la vida de una persona que no supo encontrar un rumbo para su vida, tomémoslo como encabezado de una lista de otras muchas circunstancias que hicieron que viva negándose a la posibilidad de ser libre. Después de muchos cuestionamientos y de tratar de entender el porqué de su comportamiento, llegué a la conclusión que todo radica en no haber aprendido a amar y a dejarse amar, lo cual puede suceder por muchos factores, sobre los cuales tengo mis teorías, pero no vamos a entrar en esos detalles por ahora.

Por supuesto que hasta determinado momento lo puedes ver como un comportamiento normal, así vive su vida, pero al sentir como esa forma de vivir afectaba la tranquilidad de otras personas y, sobre todo, ser consciente de su propia infelicidad, de su falta de paz, me llevaron a buscar y encontrar respuestas.

Con lo primero que me topé fue conmigo, si Yo no me entiendo a mí mismo, como voy a entender a otra persona, sobre todo si quiero enseñarle, ayudarlo o reclamarle, criticarle algo. Empezó una aventura que inicié en su momento y que hasta ahora sigo disfrutándola. Los detalles serán motivo de otro artículo.

Después de varios años desaprendiendo y aprendiendo muchas cosas, tuve la oportunidad de estar cerca a esta persona nuevamente, con la intención de llenar ese vacío abismal que puede generar la falta de amor, y con la única receta infalible AMOR. A pesar de la cercanía, siempre había un distanciamiento por el miedo que tenía a entregarse al amor, a sentirlo, vivirlo y demostrarlo, lo cual era hasta cierto punto frustrante por el buen corazón que tenía, veía una luz por ahí, pero la oscuridad del miedo podía más, había acabado con su voluntad, no se atrevería, pero Yo estaba dispuesto a seguir intentando. Lamentablemente por coyunturas particulares no pudimos realizar un viaje al más allá (dieta de cuerpo y alma en la selva), que era mi única esperanza de que retome la chispa del amor, que logre encontrase con él mismo, y deje ayudarse.

Lo últimos años que estuvimos juntos pude comprobar que la búsqueda del amor es algo innato del ser humano, que el amor es una emoción, una energía vital que debemos aprender a sentirla, recibirla y compartirla, lo cual, desde un punto determinado en nuestras vidas (varía de persona a persona) es nuestra responsabilidad lograrlo, sin victimizarnos de nada ni de nadie. Mi aprendizaje al respecto se volvió más sólido con este ejemplo vivo de una víctima del no amor, siendo testigo de cómo alguien puede exportar tanta libertad y sin embargo llevar una cadena perpetua por dentro.

Si bien tuvimos que volver a separarnos por ciertas diferencias, originadas por la inestabilidad en la que vivía, me sentí tranquilo que fue recibido con mucho amor por su esposa e hijo, quienes me consta, lo llenaron de amor hasta sus últimos días de vida.

Se que se fue habiendo hecho la paz con varias personas, lo cual fue una luz de amor al final de su camino.

Ha sido difícil entenderte, aceptarte y amarte, pero eras mi papá y al final encontré la forma. Lo siguiente iba a ser encaminarte a que tú pudieras hacer lo mismo, pero el destino ya nos tenía preparado una despedida, tu viaje al más allá, pero a ese del que no hay retorno, muy anticipada para mis expectativas, sin embargo, logramos perdonarnos, reírnos, abrazarnos y besarnos.

Descansa en paz papá.

Papá
Pedro Antonio Salvador Cárpena Escobar
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