Rony, el surf y Yo

A fines de los 80, conseguir videos de surf no era fácil como ahora y como éramos niños todavía, dependíamos de que por ahí algún surfer adulto nos facilite algún material para deslumbrarnos con lo que estaba pasando en el mundo del surf en esos momentos.

Así fue como llegó un video de Beyong Blazing Boards del año 85 (https://www.youtube.com/watch?v=DJ0byDGbd-4), dónde quedé impactado por una filmación en Padang Padang, Indonesia, de Ronnie Burns (surfer Californiano que destacó en Hawaii en los 80´s y que falleció en 1990) surfeando unas olas increíbles influenciando definitivamente en mi sueño, desde ese momento, de buscar el tubo cada vez que pueda. La información del video recién la conseguí hace unos años, dado que nunca dejé de pensar en esas olas y la música que ahí salía, pues ya con el internet fue fácil ubicarlo.

Como niños, adolescentes, nos gustaba identificarnos con algún surfer ya sea por el parecido físico, porque nos gustaba como surfeaba, por tener el mismo nombre, etc. Es así como mi primo Rony encajó con este surfer, pero como buenos norteños peruanos teníamos que agregarle nuestra chispa en apodos y Rony pasó a ser Rony Werns…no me pregunten por qué, pero quedó y así lo identificábamos dentro y fuera del agua o simplemente Werns.

A mí personalmente me gustaba mucho el apodo porque mi primo Rony siempre había sido un referente para mí en los deportes, pues no había uno en el cual no destacara, y porque era bien valiente, tenía un estilo fuerte y seguro, habiéndome sentido en muchas ocasiones respaldado por esa seguridad que me transmitía cuándo salíamos a correr olas juntos ya sea a Chicama (cuándo nuestro abuelo nos prestaba una camioneta con chofer para ir a correr olas) o en nuestra playa, Pimentel, cuándo sentía miedo de las profundidades del mar y me decía que no iba a pasar nada, que las historias del pozo de la cruz que te jalan los pies o te puedes ahogar, eran cuentos nada más; por supuesto, después de fastidiarme y hacerme sufrir un rato.

Ya siendo universitarios, solíamos viajar a distintos sitios a buscar olas, y uno de nuestros sitios favoritos era Lobitos, pues estaba cerca a Piura, dónde estudiábamos, y sus olas eran buenazas, hasta ahora.

Era fines del año 1994 y hacíamos planes para año nuevo, podíamos quedarnos en Pimentel, o podíamos ir a correr olas a algún sitio, así que decidimos ir a Lobitos, y por distintas circunstancias del momento, terminamos viajando sólo los dos unos días antes de año nuevo, pensando en correr buenas olas y luego bajar a Colan a la fiesta de año nuevo.

Las olas estuvieron buenazas y corrimos solos. En esa época Lobitos era un pueblo fantasma, literal, no había nada más que unas cuantas familias locales que vivían ahí perennemente en el pequeño pueblo que en su momento había sido un campamento militar. Nosotros acampamos cerca al point y caminábamos al pueblo para comer y comprar algunas provisiones. Así pasábamos los días disfrutando las olas, la magia del sitio, tomando fotos, buscando caracoles o piedras raras y comiendo.

Pasamos tres días increíbles, llenos de paz, la buena vibra el surf, la magia del lugar y sus piedras, y compenetrándonos como primos, amigos y hermanos del mar. Con esa energía bajamos a Colan a encontrarnos con más amigos y amigas para recibir el año nuevo, celebramos de lo lindo y unos días después regresamos a Pimentel.

Esta foto se la tomó él, a lo selfie de hoy.

Meses después, como ya se había hecho costumbre en mi época universitaria, nos fuimos de campamento a Lobitos nuevamente, con otro grupo de amigos, en esta oportunidad no estaba Rony, y también disfrutamos a lo grande, creo que nunca me había reído tanto en mi vida, si bien las olas no estuvieron tan buenas (unas veces se gana otras no tanto) fue un viaje particularmente alegre. Solíamos salir viernes en la tarde o sábado temprano, y regresar a Piura el domingo tarde noche para comer algo y descansar para ya el lunes ir a clases nuevamente.

Ese domingo llegué a Piura a las 7 de la noche aproximadamente y mi tía Martha, quien me alojó durante toda mi vida universitaria en su casa de Piura, me recibió pero no con la misma actitud de siempre, algo pasaba, entré a mi cuarto a dejar mis cosas y ella entró atrás mío y me dijo: “tu primo Rony ha tenido un accidente” Yo muy calmado le respondí que cómo así, qué había pasado, Ella no me respondió y me seguía mirando con cara seria y asustada, a lo que le pregunté si estaba en el hospital, y me respondió: “NO”. Desde ese momento ya no puede hablar nada, alisté mis cosas y salí a buscar movilidad para viajar a Pimentel.

Hasta ese momento de mi vida había sufrido por la pérdida de seres queridos, definitivamente sin entender mucho mis emociones todavía, pero lo que sentí en ese momento no puedo describirlo, fue la primera vez que me sentí vulnerable ante la muerte, la sentí real, sentí que la vida me quitaba algo que todavía necesitaba ¿por qué? Lo que siguió después fue muy triste, los momentos más tristes de mi vida hasta ahora.

Me costó años aceptar el vació que dejó en mi vida la partida de mi primo, pensaba que iba a llegar a Pimentel y lo iba a ver, soñaba con él, me levantaba pensando que todavía estaba vivo, que podíamos volver compartir buenos momento y correr olas juntos, etc.

Desde un momento determinado decidí que Rony siempre estará presente en mi vida, ya no físicamente pero si en mi corazón, dónde guardé esos lindos momentos y esa energía particular que lo caracterizaba, y de esta forma siempre me acompaña, siempre está conmigo en el mar y me ha ayudado a entender que todo tiene solución menos la muerte, que la muerte es una realidad, que hay que aceptarla y saber convivir con ella, a todos nos va a llegar, y que hay que vivir cada día plenamente, alejándonos de todo lo que no sume.

Ya van 26 años desde tu partida, 5 años más de los que pudiste vivir, sin embargo, lo siento como si hubiera sido ayer, no puedo negar la tristeza, la dejo fluir, porque al final me llena de la alegría que disfrutamos a lo largo de nuestra vida juntos y sobre todo en ese campamento a Lobitos que, sin saberlo, fue nuestra despedida.

Te extraño primo, Ronnie Werns, siempre en mi corazón.

Con mucho amor y buenas vibras.

Un comentario sobre "Rony, el surf y Yo"

  1. Que grande eres amigo, tu narración es tan real que los imaginé en el agua juntos conversando mientras esperaban las olas. Y ese dolor que sentiste también lo sentí al leerte. Te abrazo muy fuerte, Rony fue especial, nos dejó un gran recuerdo a todos y que lindo que lo recuerdes y homenajees con este texto. Un fuerte abrazo amigo

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